Patentes de medicamentos, inhumanidad al extremo

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El artículo de La Jornada, Novartis contra los pobres, es capaz de indignar al más adepto a las salvajes leyes del mercado. La figura es la misma en todos los casos, una gran empresa multinacional dizque descubre un nuevo medicamento y afirma que sólo ella debe poder fabricarlo y venderlo. ¿A qué precio?. Al precio que le dé la gana. ¿Por qué? porque dizque gastó mucho dinero en investigaciones. Existen organizaciones mundiales como la OMC, que le hacen el juego y abogando por ellas, logran imponer esas abusivas condiciones en la mayor parte de países del mundo.

¿Realmente gastó tanto dinero como dice?. De que gasta mucho dinero es cierto, millones y millones. Pero, cuánto de esos millones va destinado a investigaciones?. Yo creo que mucho menos que el que destinan a la promoción de sus productos. Ese aspecto lo conozco en algo personalmente, soy farmacéutico que ejercí mi labor en una farmacia de mi propiedad durante algunos años, hoy ya no estoy en ese rubro, y conozco algunas personas de las que se llaman visitadores médicos, que aprendiendose el libreto de turno, que reza las propiedades del producto promocionado, tienen la consigna de que el médico recete la marca registrada de su producto, en lugar de recetar el nombre genérico del medicamento como ordena la ley. Y ¿Por qué hacen tremedo esfuerzo estos visitadores?. Obviamente no es porque creen que su productos realmente es bueno o mejor que los demás, los salarios de estos trabajadores está bastante por encima de promotores de cualquier otro producto.

Un profesional de la medicina no ser dejará convencer por la recitación del señor promotor deben haber medios más sólidos para convencerlos, más sóooolidoos. Es ahí donde se hecha mano a esos milloncitos y comienza el festival de sólidos regalitos, desde lapiceritos y relojitos para los más misios, pasando por ventiladores, televisores, refrigeradorea para los no tan fácilmente convencibles, hasta motos, automóviles, y depas para los tigres en los negocios. También existen algunos medios de convencimiento no tan sólidos pero no por eso menos gravitantes, un congresito en las playas de Punta Sal (aunque con lo de Toledo no creo que nadie quiera ir ahí), un simposio en Varadero, o tal vez en España o cuaalquier otro país. ¿Que de qué va a ser el congreso? a quién le importa eso.

… y recuerde doctor debe recetar dolarol a todo pasto, recuerde que si llego a mi cuota, hay más regalitoooos.

Supongo que si un médico lee esto quedará profundamente “indignado”, felizmente creo que eso no sucederá, personalmente yo no conozco a ninguno que no entre a ese jueguito, será que conozco pocos.

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