Carta de un profesor a un alumno

Me preguntaste para qué sirve resolver ecuaciones de segundo grado y te dije que para aprobar el curso y acceder a la universidad. Te mentí. Tienes razón, realmente no tiene sentido que aprendas a resolver ecuaciones ni que hagas análisis morfosintácticos de oraciones compuestas. Cuando termine el curso y te pregunten qué has aprendido, probablemente no recordarás nada de lo que has estudiado. Sé perfectamente cómo te sientes, pero tengo la obligación de explicarte lo que está pasando, para que no descargues tu rabia sobre quien no tiene culpa.
Desde hace veinte años la educación es obligatoria hasta los dieciséis años, para ti esto puede parecer una injusticia, pero piensa que nunca en la historia de la humanidad se ha logrado que todos los niños y niñas, sin excepción, estén escolarizados. La revolución educativa es brutal y las consecuencias tienen mucho que ver con el profesorado, pues en la actualidad no está preparado para educarte. Ellos proceden del sistema antiguo, basado en la meritocracia, es decir, en una educación excluyente destinada a los que tenían ciertas capacidades innatas para el estudio. Y aplican contigo lo que han aprendido, te educan, de manera inconsciente, para que seas catedrático, porque en lo más hondo de su ser piensan que el éxito en la vida va parejo a la titulación académica. Es lo que han aprendido, no te ensañes con ellos. Evidentemente, a lo largo de tu carrera educativa encontrarás buení-simos profesores, pégate a ellos, aprende de ellos. Pero también tropezarás con auténticos zoquetes, no te enfrentes, piensa que son víctimas de un sistema social neoliberal, que estamos transformando en la época actual.
Con los años notarás que tus capacidades artísticas y creativas se atrofian, es normal, es el resultado del actual modelo. Existe una jerarquía de los conocimientos: arriba, en lo alto, se encuentran las Matemáticas y la Lengua, mientras que las artes se marginan al subsuelo del currículo escolar. De esta manera se está educando únicamente una parte de tu ser: la cabeza, y más concretamente el hemisferio izquierdo, destinado al pensamiento lógico-cartesiano. Ésta no es una educación integral e integrante, como se pretende en las leyes educativas. Pero esto sucede porque en la sociedad, y por tanto también en la escuela, se tiene una mejor consideración de los trabajos intelectuales que de los manuales.
Recuerda que tienes algo que ninguno de nosotros poseejuventud. Disfruta de todo lo que la vida te ofrece, disfruta también de tu cuerpo, es lo más valioso que tienes. Busca el equilibrio en todos los aspectos de tu vida, no te radicalices, pronto tendrás que aprender la gran lección de la doble moral, pero eso ya te lo contaré otro día.
DANIEL HEREDIA GÓMEZ TORROX COSTA (MÁLAGA)

Cuadernos de pedagogía – Historias mínimas.

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