LAS CAMISAS RALPH LAUREN MADE IN PERU

Andrés Oppenheimer
¡Basta de historias!
La obsesión latinoamericana con el pasado y las 12 claves del futuro

LAS CAMISAS RALPH LAUREN MADE IN PERU

¿Y qué pasa con las manufacturas? Lo mismo que con el café o las flores, o con otras materias primas. Tomemos el ejemplo de una camisa polo de Ralph Lauren, la clásica, de mangas cortas y con el escudo del caballito con el polista. Por curiosidad, fui a la tienda de Ralph Lauren del centro comercial Dadeland de Miami, escogí una camisa sport azul marino que llevaba la etiqueta Made in Peru, y anoté todos los datos de la etiqueta para averiguar quién la fabricaba en Perú y con cuánto se quedaba.

Luego hice una búsqueda en Google de los productores peruanos de camisas polo de Ralph Lauren, y —después de algunas averiguaciones telefónicas— contacté a Fernando Badiola, el gerente comercial y de desarrollo de Textil San Cristóbal, una de las principales fábricas productoras de camisas sport para Ralph Lauren en Perú. Según Badiola, dependiendo de la calidad de la prenda, los productores latinoamericanos o asiáticos de las camisas sport reciben entre 7 y 13 por ciento del precio final pagado por el consumidor en Estados Unidos.

¿Y adónde va a parar casi el 90 por ciento restante? Según él, a quienes desarrollan el producto, hacen el diseño, la publicidad, el marketing, el transporte y la distribución. O sea, en la nueva economía del conocimiento la mayor parte de las ganancias no van a quienes realizan el trabajo físico de producción de la camisa, sino a quienes hacen la labor intelectual de inventar el emblema del caballito con el polista, toda la maquinaria publicitaria que lo rodea, y el sistema para proveer el mejor servicio a sus clientes.

Ralph Lauren no vende camisas: vende lo que la empresa describe en su sitio de internet como «el estilo de vida Ralph Lauren». Los consumidores pagamos 85 dólares por una camisa con un emblema de un caballito con un polista a pesar de que podemos comprar la misma camisa —salida de la misma fábrica, con los mismos materiales y el mismo diseño— por la mitad del precio. Y lo hacemos porque un equipo de publicistas, diseñadores y expertos en marketing nos han convencido de que estamos adquiriendo «un estilo de vida» que va mucho más allá de la camisa. Se trata de un proceso que no está a merced de la improvisación, sino de la creatividad constante de profesionales que modernizan constantemente sus productos.

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